/ Espacio comunitario

Relatos migrantes

El relato del otro puede volverse refugio.
Un lazo que sostiene
cuando estamos lejos de casa.

El modo de decir, las experiencias compartidas y la voz propia generan identificación y confianza, sugiero hacerlo siempre dentro de un encuadre claro que prioriza la escucha, el tiempo y la elaboración subjetiva.

«No puedo soltar mi pais, hace años que estoy viviendo en otra nación y no puedo disfrutar mi presente aqui, en un pais donde la gente es tan privilegiada y no lo sabe. Allá yo era privilegiada. Me dieron la posiblidad de quedarme y como por ser de mi pais no me aceptan casi en ningun lado , lo tomé, pero no tengo razon para estar o volverme.

Me cuestiono todo el tiempo si vale la pena estar acá pero acá estoy, porque me PERMITIERON ESTAR.»

Relato migrante anónimo #1

«Estoy en Alemania hace 5 años. Vine a hacer un posgrado, estaba tan ilusionado por conocer el mundo, aprender y vivir otra vida, pero las condiciones para mantener la legalidad hicieron de estos años una experiencia tortuosa. No soy libre para moverme, me convertí en un rehén en un país que no es el mío. La vida y las personas son tan distintas, la gente no tolera el ruido y yo soy muy musical, hasta me increparon por estar silbando en el bus. todo lo que me gusta está prohibido.»

Relato migrante anónimo #2

«Hace 2 años que migré, ahora no me siento tan fuerte para enfrentar lo que se viene. Estaba convencido en ese momento, vine con mi pareja a sacar mi ciudadanía italiana y ver que pasaba acá, qué posibilidades surgen. Planeamos, nos lanzamos y vivimos todo el primer tramo en pareja, al cumplir con esa meta: nos separamos. ¿Y ahora qué? No sé si quiero estar acá solo, no se si quiero volver, y tampoco a dónde, me fui de mi ciudad porque ya no queríamos estar ahí, pero no sé lo que quiero ahora que estoy solo.»

Relato migrante anónimo #3

«Me pregunto quién sería yo si no hubiera decidido hacer ese “paréntesis” hace 4 años atrás. Es que siento que ya sabía para dónde iba mi vida, ya estaba todo dado, “ya está? Es esto?”, claro ya tenía un buen trabajo, estaba recibida, tenía mi casa, mis amigas de siempre, mi familia cerca. “Ya está? Es esto?” Me parecía aburrido y sentía que había mucho más por descubrir.
Al principio no sentí los pasos de la emigración porque lo mío comenzó como un paréntesis, luego fue una temporada y más tarde el anhelo de que esa fuera mi realidad. La cuarta vez que regresé a Argentina todo fue cuesta arriba, el deseo de regresar a ese lugar para mí tan fascinante ya no se podía contener.
Ahora entiendo que fue ahí cuando emigrar se volvió real. Más allá de la melancolía que me habita cada vez más seguido, sé que es así como quiero vivir y me abrazo haber sido tan valiente por empezar de cero.»

Relato migrante anónimo #4

«Soy de Costa Rica, pero desde hace algunos años vivo fuera de mi país. No me fui por una razón en específico o sí… lo hice tras haber superado un cáncer a mis 30 años. Algo de esa decisión tenía que ver con escapar. Tras algunos años de andar girando por varios países (pandemia y muerte de mi padre mediante) decidí quedarme en Argentina, país que me abrazó con todo desde el minuto uno…
En el proceso de quedarme , el principal cambio que registré fue el uso o significado que le doy a la palabra «volver…». Al principio, usaba esa palabra para referirme a mis viajes a CR, más allá de que estructuralmente mi vida, mis afectos, mis vínculos y mis cosas estaban en otro lado. Pero con el pasar del tiempo, comencé a registrar que el uso de esa palabra cambió de significado para mí… la comencé a usar para regresar a mi casa, en Argentina. Y viajar a CR se convirtió en «ir».
De vivir fuera de mi país, a encontrar un nuevo hogar.»

Relato migrante anónimo #5

«Emigrar es un proceso largo, con avances y retrocesos. Hay momentos de mucho sufrimiento, y otros en los que, cuando pasa la tormenta, decís: “Che… lo logré”.

En nuestro caso primero emigró mi marido, y meses después mis hijos y yo.
No hablábamos italiano. Y ahí entendí algo clave: el idioma es una de las barreras más grandes.

No poder expresarme empezó a afectar incluso mi forma de ser. Ahí comenzó mi duelo migratorio: darme cuenta de que la Maru de Argentina ya no estaba.

Lo más difícil fue construir esa nueva versión. Y aun así, a mis hijos siempre les mostramos que es normal que este proceso movilice. Porque habla de lo mucho que amamos lo que dejamos… y de lo mucho que nos amamos también.»

Relato migrante anónimo #6

«Migrar en pareja también es un proceso profundo. Hace años dejamos nuestra ciudad, nuestra red y lo conocido para ir a probar a otro lugar. Al principio fue un deseo individual, pero con tiempo y diálogo se transformó en un proyecto de ambos.

Durante dos años pensamos, buscamos, investigamos, hasta que pusimos una fecha límite: o lo hacíamos, o lo dejábamos ir.

Y algo se ordenó. Ganó el deseo genuino de experimentar.

Pasaron muchas cosas, buenas y no tanto,
pero seguimos eligiendo esta decisión,
como pareja, como familia y también en lo personal. Hay algo de migrar que se vuelve elección constante.»

Relato migrante anónimo #7

«Desprenderme físicamente de una ciudad fue un proceso muy singular. Los lugares, las personas, los rincones que hicieron hogar.

Aprendí a irme sin desconectarme.
A sostener vínculos que hoy son puente, no pasado.  Construir un nuevo hogar no borra el anterior: lo acompaña. Echar raíces, sentirse de un lugar, siempre vuelve a abrir la pregunta: ¿de dónde soy?

Hoy creo que no se trata solo de desprenderse, sino de volver a prender.
Caminar, elegir, historizarme y seguir escribiendo capítulos de mi propia historia.»

Relato migrante anónimo #8

/ Tu historia

¿Querés compartir tu relato?

Si querés dar cuenta de tu historia, escribir tu propia paradoja y que tenga un lugar en esta red de relatos migrantes, completá acá abajo, es anónimo y también será compartido en la cuenta de Instagram.

Gracias por compartir y apostar a lo colectivo.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad