Son las 3 am en el vuelo que me lleva a casa. Me despierto del descanso incómodo de esta butaca de IBERIA. Agarro el celular y escribo. Escribo sin frenar, una cosa encadenada a la otra, brotan ideas, imágenes, sonidos condensados como un sueño.
¿En qué momento me convertí en viajera?

Pasó todo tan rápido, que no me di cuenta que estoy siendo quien soñaba pero no me atrevía a imaginarlo posible, creo que ni lo busqué muy conscientemente ( como mucho de lo que se encuentra).
Esta es la vida que quiero, una vida que me inspira y que inspira al resto, con poco, con nada o mucho. La que se mueve, la que asume riesgos, la viajera, la esperada por muchos, la que comparte y es reflejo para algunos, la que sigue ayudando más orientada, desde quien es y no quien se espera. Esto es lo que deseaba, poder ser y trabajar siendo yo y no sólo un oído pasivo. Tener algo para decir, una voz, que no se vela tras el saber académico.
Al que le gusta, que se arrime y al que no, lo esperamos pronto, va a haber lugar. Porque lugar hay y mucho, grandota por dentro.
Mientras cenaba pollo ( pasta o pollo? siempre elijo pollo) viendo el documental de C. Tangana vino a mi ese disco que escuchaba en esa época de duelo que lo único que podía hacer era manejar y manejar y manejar y manejar. Subirme al auto, la música de acompañante y moverme, ir hacia adelante, tomar distancia del pasado, mecerme como un bebé para encontrar tranquilidad, arrope y amor. Un modo de vincularme, de ser estaba quedando atrás.
Hoy estoy volviendo a Argentina después de 10 meses en España, donde me movi, di vueltas, jugué, jugué mucho, me divertí, me sorprendí, trabajé, me enfoqué y desenfoqué, sentí mucho, muy profundo, me seguí conociendo como no sabía que podía.
Me acosté conmigo cada noche arropandome con la frase “siempre vas a estar con vos” , confiando en mi, la que hay, aceptando mis deseos, mis decisiones, mis contradicciones (son tantas…) y mis emociones.
Y de pronto no necesité correr pa´lante. Viajar me hizo estar presente, en un presente constante. El futuro no cuenta, ya no importa porque uno sabe que no permanecerá, pensar en lo que seguirá sólo garantiza la pérdida anticipada de un ahora que no vuelve. Qué metafora de la vida…
Estoy muy consciente de lo que hago, lo que siento e iintuyo, y de la diferencia entre esas 3. Hay cosas que son y otras que no. Dejé de engañarme, ya no cedo completamente ante mi sentir que se impone y remueve.. Espero, que calmen las aguas, porque el pececito se inquieta cuando su hábitat (externo que es interno) no para de moverse, torbellinos confusos, olas intensas y azules oscuros.
Tengo en algún lugar esa frase de Leila Guerriero … ¿ En qué cuaderno ? ¿ En las notas del celular ? ¿Era una foto? Lo encontré:
“Solo permaneciendo se conoce,
y solo conociendo se comprende,
y sólo comprendiendo se empieza a ver
y cuando se empieza a ver, se puede contar.»
La pregunta insiste:
¿ En qué momento me convertí en ésta viajera que soy?






Empecé a moverme sola por distintos paisajes cuando mis hijas viajeras del mundo me mostraron que es posible estar cerca lejos en cualquier lugar y en cualquier momento
El movimiento genera olas de expansion!